textos
_atuação
Ana Clara Amaral
Carolina Laranjeira
Eduardo Albergaria
Evelyn Ligocki
_orientação
João Ricardo
Jussara Miller
Renato Ferracini
_direção
Norberto Presta
_pesquisadora
Juliana Schiel
_Provocación 1 _Provocación 2
Presencias sensibles en accion
Antes de comenzar los ensayos tuvimos tres encuentros.
En el primero nos concentramos en el movimiento. A partir de la columna
vertebral disparamos los impulsos que liberaron movimientos en el cuerpo, que
en un segundo momento codificamos y con los que creamos una secuencia.
En el segundo encuentro nos concentramos en la voz; la voz en el cuerpo y en el
espacio, hasta la improvisación individual y grupal de la voz hablada y cantada.
En el último encuentro incorporamos la acción física creando una secuencia
de estas que usamos para improvisaciones individuales y grupales.
Movimiento – voz – acción física fueron los puntos de partida que me
permitieron generar un primer nivel de relación con el grupo, libre de
cualquier “preocupación” por la construcción del futuro espectáculo.
Recién durante el tercer encuentro, a partir de la presentación de un ejercicio
producto de un bolsão con Renato, “intuí una primera idea” de lo que podría
ser el trabajo de creación del espectáculo.
Paralelamente, con la posibilidad de observar algunos elementos trabajados
por el grupo en los bolsões preparatorios; aparecieron principios, que si bien
son llevados a la práctica de modos distintos, provocan un espacio de
intereses en común, comunes curiosidades.
En estos encuentros no era primordial la idea del espectáculo, mucho mas
interesante me pareció ese espacio de intereses y curiosidades en común,
que generaron poco a poco las necesidades que están a su vez provocando el
proceso de creación. No partimos de una idea/concepto de espectáculo,
partimos del encuentro de individualidades, de presencias en el espacio, de
cuerpos que se mueven, que accionan entre la danza y el teatro. Cuerpos
entrenados en esas dos disciplinas que están generando un lenguaje en
común, un lenguaje que como todo lenguaje nace para comunicar.
No nos preocupamos en descubrir una idea de espectáculo para usar el lenguaje
que está apareciendo, creo que sería un error, o por lo menos la pérdida de una
posibilidad. Esos cuerpos – presencias, contienen ya la idea, son la idea- La tarea
consiste en escucharlos con atención descubriendo el lenguaje que van creando,
las ideas que van comunicando. Son cuerpos con opiniones.
Cada vez se va haciendo mas claro que el espacio de creación son los cuerpos
de los actores – bailarines, sus memorias físicas, las vivencias producidas en
la tarea del auto-conocimiento, en la tarea de potenciar las evoluciones
posibles contenidas en el cuerpo – lenguaje. De este modo, la misma
búsqueda sobre el lenguaje puede producir las “ideas” que construyen un
primer nivel de dramaturgía física, es decir de dramaturgia actoral.
No es la búsqueda de un lenguaje como técnica, sabemos que es inevitable
desarrollar una técnica, pero esta nos interesa no en la medida que
“construye” presencias, y sí en la medida que las revela, las libera y
transforma. Es el actor – bailarín que con su accionar crea los momentos
escénicos a partir de las contaminaciones, de las posibilidades que las
presencias físicas abren en ese espacio entre la danza y el teatro. A partir de
su accionar crea su propia dramaturgía.
A mi me interesa un actor – bailarín que desarrolla una técnica que no usa
para protegerse, por el contrario, es su herramienta para manifestarse,
revelarse. Esas “revelaciones” son el material del futuro espectáculo. El
individuo, su personalidad, su presencia escénica, sus “opiniones”, son el
material, la idea en forma de acciones físicas.
Si la acción física es la dramaturgia del actor – bailarín y siendo está la
dramaturgía en donde iremos a indagar para crear el espectáculo; tendremos
que ser muy cuidadosos en descubrir esas acciones. ¿De dónde partir?
¿Cuáles serán las acciones válidas para no traicionar la propuesta?
Seguramente no serán acciones que ilustran una idea, que sirvan para
representar un texto. A priori no tenemos ni ideas, ni concepto de
espectáculo, ni texto. Tenemos solo algunos principios, un cierto modo de
actuar, de danzar, de actuar danzando que queremos superar, la necesidad
de disparar una calidad de movimiento personal, encontrar el punto en el
cual el movimiento se transforma en acción, acciones que provocan
consecuencias en el individuo que las realiza, transformándolo, produciendo
las memorias físicas en una secuencias de acciones – posiciones que revelan
presencias sensibles.
Ser un ruido en la armonia
No se actúa ni se danza. En el espacio entre el teatro y la danza no se danza
ni se actúa, es un espacio en donde las disciplinas se diluyen, se
transforman, desaparecen para dar lugar en el cuerpo – sistema nervioso, a
una presencia sensible en acción.
No será fácil pensar en crear un espectáculo sin pensar en el espectáculo.
Siento como director más o menos lo que debe sentir un actor que se
propone no actuar. El arte de no actuar del actor, al arte de no danzar del
bailarín, el arte de no dirigir del director.
La ausencia de un autor, el texto que no pre-existe.
El actor “es”, sin actuar.
El bailarín “es”, sin danzar.
La propuesta es “ser”, ser en situación de representación. “Ser un ruido en la
armonía”… una línea de fuga.
Esto que aparece como una contradicción, una absurda presunción teórico –
intelectual, en realidad es la expresión de un proceso histórico, que se suma a una
práctica teatral, al menos a la búsqueda de una práctica ya existente. Simplemente
intentaremos sumarnos, tomar conciencia práctica de un modo de ser – hacer en la
danza y en el teatro en su evolución actual, en su línea de fuga actual.
Usamos conceptos viejos para comunicar lo nuevo que aun no se cristalizo
como realidad. Digo conceptos viejos, no conceptos muertos y no digo viejo
en un modo peyorativo, simplemente viejo por antiguo, viejo producto de una
historia, en este caso conceptos productos de una tradición teatral al interno
de una cultura.
Teatro – danza – actuar – danzar. ¿Cómo redefinir estos conceptos?
Seguramente producen en nosotros imágenes antiguas, en muchos casos
antiguas – actuales ya que el antiguo es presente en los modos de hacer
teatro, de danzar, de actuar hoy. Se continúa a producir con las ideas que se
usaban hace cien años y paradoxalmente también a hacerlo con los
elementos que nacieron durante estos cien años para superar esas antiguas
ideas. Stanivlavski respondiendo al naturalismo romántico, Meherhold
respondiendo a Stanislavski, Grotovski incorporando a los dos. El dadaísmo y
todos los ismos del 900 rompiendo, creando modos preformativos que
contaminan distintas formas de arte. Son búsquedas nacidas como líneas de
fuga para romper, recrear, responder a aquel modo de hacer que entonces era
actual y que hoy en parte permanece como tradición, una actualidad antigua
a veces válida artísticamente, a veces expresión artesanal de un oficio que en
su repetición banaliza su razón de ser.
Decía que nos sumamos a la experiencia antigua y actual, de participar a este
proceso de evolución artística – y no solo artística – creando a nuestro modo
una línea de fuga.
Una humilde presunción en la que proponemos el propio cuerpo como
instrumento de investigación con su consecuente proceso de creación, una
investigación que se transforma en creación. No es la investigación de una
técnica para transformar el cuerpo en un instrumento, es investigar en el
cuerpo – y no solo – que ya posee una técnica – técnica de danza y/o teatrola
posibilidad de generar presencias, puras presencias. Ser que hace suceder.
Sistema nervioso dilatado
La dilatación – movimiento molecular – de esa presencia sensible en acción
que envuelve el espacio y los cuerpos que lo ocupan; es la dilatación del
sistema nervioso. Esos cuerpos con su sistema nervioso dilatado producen
algo así como lo que sucede al interno de la carpa de un circo cuando el
trapecista salta en el vacío, solo que usaremos otro tipo de sensibilidad,
quizás menos espectacular, menos de efecto, pero intentando esa vibración,
ese movimiento molecular. En nuestro caso proponemos el vacío, como el
infinito espacio de humanidades que habitan nuestros cuerpos.
Este “ser ruido en la armonía” que propone Edu, es un ruido que tiene que
producir resonancias, ecos.
Para esto es necesario “escuchar” las resonancias; producirlas y escucharlas.
Para entenderlo tal vez tengamos que pensar en el ejercicio de la voz que
hicimos en el segundo encuentro. La percepción de la voz que vibra en el
propio cuerpo, la vibración que recorre el cuerpo redescubriéndolo y
abriendo zonas, abriendo espacios internos en donde aparecen diferenciadas
sonoridades que a su vez contienen presencias, presencias físicas que vibran
con las presencias de los otros cuerpos que, tocándose o a distancia,
generan una “ambiente acústico”; un espacio ocupado, transformado por las
vibraciones-presencias.
Cuando trabajemos un texto intentamos descubrir sensiblemente como el
texto toca nuestro propio cuerpo, el cuerpo de los otros, el cuerpo - espacio y
que cualidades provoca en el sistema nervioso.
¿Nos será posible “ocupar” el espacio también con nuestras presencias
físicas? ¿Una emisión de moléculas que producen un ambiente físico sensible,
físicamente sensible?
Reconocer la presencia de las vibraciones acústicas no es difícil, algo mas
difícil es percibir físicamente la “emisión molecular” de las presencias
corporales, es necesario para ello un tipo de sensibilidad que desarrollada
posibilita un modo de percepción, un modo conocimiento que puede ser un
aporte desde el arte a una posible evolución humana.
Hacer resonar el cuerpo en el espacio y al mismo tiempo hacer resonar el
espacio en el cuerpo.
Una percepción física a partir del cuerpo que escucha relacionándose,
interaccionando con el propio cuerpo, con el cuerpo de los otros, con el
espacio, creando un movimiento molecular, un espacio nómada donde el
cuerpo es línea de fuga.
Esos tres niveles de relación: con el propio cuerpo, con el cuerpo del otro y
con el espacio, interaccionando provocan escenarios físicos, modificando el
espacio, los otros cuerpos y las presencias individuales.
Podemos trabajar para desarrollar las posibilidades de transformación del
cuerpo en su modo de percibir la realidad, un modo mas completo de
conocimiento, de entender, capturar la realidad, no solo racionalmente, sino
aprender, en el sentido de prender – tomar la realidad también físicamente.
Un modo de conocimiento que nos permite incorporar físicamente la realidad, a
través de un cuerpo conciente. Posibilidad de conocimiento que ofrece el arte,
un conocimiento que no queda fuera del cuerpo, un conocimiento que
incorpora la realidad también en sus variantes sensibles. No es poca cosa. Es
un posible escenario de desarrollo de la cualidad humana.
Cuando se investiga el cuerpo, con el cuerpo, se corre el riesgo de crear un
movimiento racionalizado, esto es; un movimiento que no produce ecos, no
produce consecuencia, sin memoria física. Se corre el riesgo de crear una
presencia racionalizada, no sensible, sin ecos humanos. Esto pasa cuando el
movimiento no toca el sistema nervioso y cada sistema nervioso tiene un
modo de reaccionar, creo que eso define mucho nuestra personalidad,
nuestro carácter.
Mi sistema nervioso es sumamente sensible a algunos sonidos, por ejemplo
es fácilmente irritable con los ladridos de los perros, noté que otras personas
pueden ignorar ese sonido que en mi provoca una fuerte transformación de
mi estado de ánimo. Es claro que los sistemas nerviosos reaccionan a los
impulsos – estímulos – informaciones, de modo diverso, provocando
consecuencias distintas en nuestra sensibilidad.
Tengo la sensación que muchas veces el actor/bailarín piensa en la
sensibilidad como algo espiritual, como algo que está fuera del propio cuerpo.
La sensibilidad está alojada en las fibras de nuestro sistema nervioso.
Las informaciones, los impulsos que recogen las fibras nerviosas distribuidas
en mi cuerpo llegan al cerebro y del cerebro parten otros impulsos, otras
informaciones. Se produce un movimiento.
Cuando siento el ladrido del perro aparece en mi cuerpo una cierta violencia
que mi cerebro, en su cualidad racional, me ayuda a controlar. Puedo en esos
casos percibir con claridad el nivel sensible y el racional que interaccionan.
Me imagino nuestra presencias escénicas como un intercambio de impulsos
entre ese nivel sensible y racional que provocan una percepción, un estado
de conciencia físico. Una percepción física sensible.